viernes, 19 de septiembre de 2008


NOTA Nº 256

Viajando por un mundo mágico

Epica, la banda holandesa que mezcla gothic metal con sinfónico, se presentó por tercera vez en nuestro país, el pasado jueves en el Teatro Flores. En el marco de su gira “The divine conspiracy-South american tour 2008” y a sala llena, ofrecieron un show de primer nivel, en donde su vocalista femenina, Simone Simons, y su tecladista, Coens Janssen se destacaron por sobre el resto.


Jueves 18 de septiembre de 2008

Gran estrategia

Tras sus dos exitosas actuaciones el miércoles 14 de diciembre de 2005 y el lunes 30 de abril de 2007 (ambas en el ND Ateneo) Epica regresaba a la Argentina para mostrar las canciones de su más reciente placa, “The divine conspiracy”. Se sabía que este concierto iba a ser el más convocante, debido a su majestuoso último gran disco, al boca en boca y a las colosales críticas que habían recibido sus shows anteriores.

A pocos días del evento la función estaba agotada, así que los organizadores estaban muy contentos, ya que ellos habían decidido pasar de un lugar de 800 a otro de 1800. Les salió bárbaro!!!. ”Un nuevo regreso triunfal”, había sido el slogan que habían utilizado para promocionar la fecha. Y miren si estuvieron acertados. A veces las cosas salen geniales, y otras no tanto.

Se van encaminando

Cuando llegué al local de Flores pasadas las 19hs, me encontré con la sorpresa de que ya había tocado la primera banda invitada, For Everness. Sin embargo, pensándolo bien era probable que ello ocurra pues la apertura de puertas estaba anunciada para las 17hs. Según algunos comentarios dieron un gran set, en donde Diego Valdez estuvo de invitado.

Lord Kraven me convenció como nunca antes, tanto desde su puesta escénica como desde su sonido compacto y demoledor. La gente presente también lo entendió así y aplaudió tras la finalización de cada una de las canciones. ”Malditos dioses” ó ”I’m alive”, de Helloween, dos de los cinco temas que pasaron. Este show puede haber sido un buen punto de partida para lo que viene.

Linda e inteligente, ¿qué más querés?

Con un teatro completo, Epica comenzó su concierto a las 20:35 hs. mediante la introducción “Indigo”, mientras el público cantaba en apoyo al grupo. Durante estos 2’ 05”, los músicos fueron ingresando de uno y recibiendo ovaciones en particular. Su cantante, Simone Simons, fue la última en unirse y la más aclamada. Ya con “The obsessive devotion” en curso, el sonido era muy bueno aunque no en el volumen deseado (estaba un poco bajo). Para la cuarta canción, la perfección musical se había adueñado del lugar.

“Argentina, ¿Cómo están? Estamos muy contentos de estar acá nuevamente, tocando para este hermoso público”, fueron las primeras palabras que se escucharon, en boca de Mark Jansen (guitarra y voz gutural). Con estos mensajes, sus constantes arengas y su carisma natural, el guitarrista se metió a la masa en el bolsillo. Simons no se quedó atrás y enamoró a todos con su voz angelical, su belleza y su buen manejo. Siguieron con “Sensorium” y “Menace of vanity”.

La polifonía que produce la conjunción de la voz de Simons con la Jansen es atrapante, logrando una combinación exacta e ideal. Tanto los amantes del gótico como del black pueden estar a gusto con esta propuesta, siempre y cuando no sean ortodoxos del estilo. También los teclados de Coens son fundamentales en el sonido del grupo, ya que obtiene ambientes atmosféricos y persuasivos, que le da la pausa necesaria. Con “Fools of damnation” y “Cry for the moon”, los asistentes cantaron y disfrutaron a full.

¿Te emocionaste? Llora, animate

Llamó la atención que durante el solo de batería de Ariën Van Weesenbeek el público respondiera de manera más efusiva para las partes simples que para los segmentos complejos. En definitiva, fue un solo que no descolló, pero que cumplió con todos los requisitos básicos (algo de virtuosismo y arenga a la masa). Dando vueltas por el local, podíamos observar una gran variedad de público, donde las imitadoras a la cantante sobresalían de los demás (mucho corsé y pelo colorado).

Un momento grandioso fue cuando Simons quedó a solas junto a su tecladista Janssen para interpretar la balada “Solitary ground”. Sin dudas, hicieron inquietar a todos los presentes. Por si fuera poco, siguieron en esta línea con “Black infinity”. Tras este combo, Simone se llevó una tremenda ovación. Mark quedó a cargo del grupo para despacharse con “Crytal mountain”, cover de los desaparecidos Death.

Luego el guitarrista líder empezó a dialogar y a jugar con el público. En un hecho repetido pero no así menos efectivo, Jansen dividió al público para ver cual era el más enérgico. La participación de los espectadores fue esencial durante toda la noche. Al lado de uno amplificadores de piso, Simons tenía un ventilador que utilizaba para airear y mover su bella cabellera colorada, lo cual causaba un efecto de gran estética. ”Façade of reality” y ”Chasing the dragon”, otras dos que pasaron.

Recién comienza este idilio

Los músicos dejaron momentáneamente el escenario para descansar algunos minutos. Durante el break dejaron sonando una música sinfónica y sentimental que duró hasta que Mark reapareció en las tablas. Tras algunas declaraciones predecibles, le pegaron “Sancta terra” (Simons apareció con la camiseta azul del seleccionado argentino de fútbol) y “Mother of light” (Mark recordó la derrota de Holanda sobre Argentina en los Juegos Olímpicos).

La importancia que tiene el tecladista en la banda quedó evidenciada en la ubicación central que ocupa, dejando a un costado a Van Weesenbeek. “Hasta la vista, baby”, fueron las palabras finales de Simons antes de partir. Otra gran pieza musical sonaba de fondo mientras los músicos saludaban y regalaban souvenirs para sus fans. Tras dos horas exactas de show, los holandeses se retiraban con la satisfacción del deber cumplido.

Hoy en día, en el mundo existen miles de bandas del estilo de Epica, pero pocas son las que sobresalen de la media. Seguramente que el tener un ex integrante de After Forever -Mark Jansen-, les sirvió como trampolín. Sin embargo, esto no te garantiza el éxito. Desde hace más de seis años vienen superándose y mostrando un nivel casi superlativo. Este crecimiento musical constante trae aparejado una mayor venta de entradas y de discos. En Buenos Aires se vio reflejado esta evolución.


Daniel Grosso
Redacción de El Acople.

1 comentario:

Facu Pereira dijo...

me gusta el blog, mas que nada porque hay notas sobre bandas que a pesar de no ser conocidas no dejan de ser buenas.

suerte y te dejo mi blog sobre rock

http://midrockga.blogspot.com/